De los 36 años que tiene, Rosmira lleva más de 15 trabajando con mariposas. Habla con desenvolvimiento de ellas, las nombra: la archaeoprepona, la Heráclides, la Morpho, la Caligo. Todas viven con ella. Al lado de su casa ha dispuesto un mariposario, que se siente como entrar a un pequeño mundo de fantasía. Ha aprendido cómo reproducirlas y se ve cómo las trata cariñosamente, habla de la importancia de su conservación y de su deseo de cada vez aprender más de las especies endémicas. En su casa de madera, con un bello jardín de flores a la entrada, viven ella y sus padres. Cuenta que su madre a veces la ayuda con el mariposario y que también fue su madre quien le enseñó a coser. Porque cuando Rosmira no está entre mariposas, sus manos están entre telas.
Sus manos saben cuidar los detalles, por eso es una maravillosa modista. Además es agricultora. Siembra yacón, tomate, pepino, perejil, cebolla y cacao y, de vez en cuando, los vende. De las mariposas a las telas y de allí a la huerta se mueve el espíritu alegre y poderoso de Rosmira.
Una mujer con una fuerza excepcional, muy buen humor y una presencia difícil de ignorar.
Rosmira recibe a los turistas en su casa para mostrarles el mariposario y ha pensado en ofrecer alojamiento para lo que aún necesita hacer varias adecuaciones. Compartir con ella en su casa seguramente sería una experiencia llena de buenas risas y cálidas conversaciones.

Camping in the Buenos Aires trail with the Anzola family
Alcibiades tiene 48 años y una hija de 14. No vive con ella, pero él la nombra constantemente: Danna Sofía. Es claro que ella es



Esta entrada tiene 3 comentarios
Felicitaciones eres una gran mujer y exelente persona ..dios te bendiga..guerrera
Excelente emprendimiento!!! 👏👏
Que buen reportaje un saludo desde España mil bendiciones