Los guardianes de la cotorrita del Perijá, un ave endémica y en peligro de extinción: Libardo Rodríguez y Nancy Rivera

En el patio de la casa de Libardo Rodríguez, que no es nada menos sino la parte alta de la Serranía del Perijá, se erigen árboles altos y maduros. Todas las mañanas, sin falta, llegan múltiples aves, desde luego, pues su pequeña casa está ubicada en una de las zonas con mayor biodiversidad de aves en el mundo. Carpinteros, halconcitos, tucanes, colibríes y como un regalo divino: cotorritas del Perijá, phyrrura picta, una lorita endémica del Perijá que está en peligro de extinción. La ampliación de la frontera agrícola, el conflicto y la falta de oportunidades para los pobladores de la Serranía han llevado a la pérdida de hábitat de esta lorita. Libardo cuenta que todas las mañanas las cotorritas llegan. Verlas es realmente un regalo y un llamado de atención. Como si sus plumas guardaran un secreto: la fragilidad de la vida.

Libardo llegó hace poco a vivir allí, es una tierra que le pertenece a su hermano, quien no vive en el país. Como si hubiera sido llamado por las cotorritas llegó con su esposa y su hijita con la idea de regenerar ese territorio. Ve un potencial enorme en el ecoturismo comunitario y cree que allí puede encontrar un medio de vida digno. Es conocedor de la biodiversidad local, aventurero, amable y joven; la presencia de Libardo representa una esperanza para estos territorios. Libardo quiere ser guía, conseguir un buen equipo de guianza y trabajar en conjunto con su prima, Nancy Rivera, quien también vive en la vereda Argentina sur.

Nancy, igual que Libardo, llegó hace poco a vivir a la Serranía y desde su llegada se interesó muchísimo en el proyecto de turismo. Ella vive en una finca cafetera, en la que sembró una huerta abundante y bella para consumo propio. La mayor parte del tiempo Nancy se la pasa haciendo labores de casa, es una mujer de temperamento templado que suele estar alegre. Desde que se enteró de las Rutas Turísticas por los Bosques y la Paz asiste a los cursos, dice que le encanta cocinar y el servicio. Su propósito es arreglar un cuarto que tiene disponible para recibir viajeros. En este momento el cuarto tiene paredes hechas con plástico de construcción, su idea es adecuarlo, pues sabe que mucha gente querrá ir allá a conocer la cotorrita del perijá.

Libardo y Nancy están comprometidos con la conservación y es una suerte que personas como ellos habiten estos territorios.

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